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Volkswgen Tiguan R-Line, al volante del SUV que quería ser GTI

Volkswgen Tiguan R-Line, al volante del SUV que quería ser GTI
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Es posible que no sea un SUV con nuevas fascias y detalles el que te quite el sueño mientras esperas a conocerlo. Pero debo mencionar que Tiguan R-Line es una atractiva versión de un SUV de muy buena calidad, divertido manejo, bajo consumo y además, hecho en México.

Reitero, R-Line no significa alto desempeño. Simplemente son versiones bien equipadas que ofrecen el extra de accesorios de look deportivo, como en el caso de este Tiguan, que viene vestido con "joyería" que no encuentras en el resto de la alineación.

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También yo pensé que podría utilizarse el motor 2.0 TSI de Tiguan Highline, tal vez el sistema de tracción integral 4MOTION, y hasta una transmisión DSG de 7 velocidades... pero no, en Volkswagen se tomó la decisión de colocar la versión R-Line por debajo de Higline y ofrecerlo con motor 1.4 TSI de 150 hp, DSG de 6 velocidades, y tracción delantera únicamente.

Lo que sí tiene este Tiguan, son nuevas vestiduras de piel bitono —para 4 de los 8 colores disponibles—, rines modelo Sebring de 19 pulgadas, fascias decoradas con insertos color negro brillante, faros y calaveras Full LED, techo panorámico, y toda la intención de convertirse en el Tiguan más buscado por su cliente objetivo, ya que combina muy bien el confort, la seguridad y la relación potencia/consumo con un look estilo GTI sin perder nada de la practicidad de un vehículo familiar.

Nos quedamos con las ganas de que esta versión de Tiguan fuera la europea —corta—, pero como esa no se fabrica en México, el precio aumentaría demasiado.

Y después del bombardeo de información, ¿cómo se maneja Tiguan R-Line? Tan bien como los demás Tiguan 1.4, mientras te ves mucho mejor. Volkswagen siempre se ha caracterizado por** vehículos enfocados al conductor,** y este SUV mediano no es la excepción. Tiene el chasís adecuado para un manejo suave y confortable, sin sacrificar el desempeño. Aunque suene a poco, los 150 hp empujan con contundencia desde las 2,600 rpm y hasta el corte de inyección en cada cambio, cuenta con modo Sport de la transmisión para mejorar la sensibilidad al acelerador, y con cambios manuales por si deseas tomar el papel del cerebro de la transmisión.

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Curvea bien plantado al piso, sin sorpresas, frena con potencia y control, gira de manera precisa y la marcha es comodísima, mientras disfrutamos de un espacio interior de muy buena calidad y excelente ensamble, un ejemplo de lo bien que se construye en México. El habitáculo es muy espacioso, y al haber desechado la tercera fila, la cajuela es enorme.

Si somos mesurados gasta poca gasolina, y si no, también. Es posible alcanzar los 15 km/l, o promediar 10, depende de que tanto plomo tengas en el pie derecho. Circulamos por la carretera federal hasta Cuernavaca, y de ahí por la autopista del Sol hasta Jardines de México, casi llegando a Tequesquitengo. Se gastó 1/8 de tanque de ida y pude comprobar que Tiguan R-Line está muy bien calibrado para cualquier tipo de pavimento y camino, ya sea de alta velocidad o sinuoso.

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La visibilidad es buena y el equipamiento abundante. El único punto a mejorar es la potencia del aire acondicionado —no tiene climatizador automático—, con una temperatura exterior de 30 °C, hay que subirle la potencia a 5, y apenas se mantiene fresco, y si se abre la cubierta del techo panorámico, ni se diga.

El aislamiento del sonido de fuera es destacable, esto nos permite disfrutar de cualquier playlist del celular, sin importar si es Android o iOS. Toda la instrumentación es clara y fácil de utilizar. Creo que Tiguan es, en cualquier versión, una de las mejores opciones entre Mazda CX-5, Ford Escape, Honda CR-V o Kia Sportage, y con los accesorios R-Line y el motor turbo, ofrece una combinación ganadora.

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