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A estos autos les debemos que hoy estemos tan obsesionados con los coches
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A estos autos les debemos que hoy estemos tan obsesionados con los coches

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Muchos dicen que el amor por los autos es algo con lo que se nace, mi mamá cuenta que cuando era pequeño prendía la tele para poner las carreras de autos, y cuando se daba cuenta que estaba viendo "algo sin sentido" le cambiaba a las caricaturas y yo lloraba porque le habían cambiado al canal, me imagino que tenía algo que ver con el sonido. De igual manera, siempre hay un modelo específico que detona esa obsesión por todo lo que tiene motor y cuatro llantas. Para mucha gente es un deportivo que ven pasar por la calle que llama su atención al sobresalir de todo lo demás con su color llamativo y sus líneas que lo diferencian de todo lo demás, pero hay otras ocasiones en las que el origen de esta obsesión se debe a algo mucho más cercano, incluso a lo que tenemos en casa.

En mi caso específico fue un Mercedes-Benz 220S W111 de 1962 color azul marino con interiores café. Era el auto que tenía mi madre y en el que pase gran parte de mi infancia. El sedán alemán contaba con un motor de seis cilindros en línea de 2.2 litros con 110 caballos de fuerza (en teoría), y una de las cosas que más recuerdo era la palanca de cambios de la caja manual de cuatro velocidades en la columna de la dirección y el claxon que era un aro plateado alrededor del centro del volante.

Mercedes Benz W111

Pero el Mercedes no fue el único. En mi casa también hubo un Golf Mk 1, conocido como Caribe en México, modelo 1980 que permaneció muchos años en la familia, tantos que 15 años después se convirtió en mi primer auto y en el que aprendí a manejar. Ese Caribe me dio mi primeras experiencias de “libertad” que un auto le puede dar a un adolescente y duró hasta que literalmente ya no dio más.

Para muchos, el vehículo que los hizo enamorarse de los autos fue algo que vieron en la televisión o en una foto. Las líneas de los autos exóticos como Porsche, Lamborghini o Ferrari enamoran a cualquiera. Pero para muchos de nosotros fueron nuestras primeras experiencias en cuatro ruedas las que nos engancharon por completo. La ventaja de esto es que conocimos a nuestro héroes desde el principio tal y como son. No nos enamoramos de una idea que muchas veces resulta no ser lo que esperábamos. Pregúntenle a cualquiera que haya manejado un Lamborghini Countach si es el auto que esperaban que fuera… la gran mayoría contestará que no.

Volkswagen Golf I 1974

Los detonantes de nuestros editores

Gerardo García.- A mí desde siempre me han gustado los coches. En casa me cuentan que desde muy pequeño ya los identificaba por su nombre: "Ahí va un Calavier", por ejemplo. El modelo con el que realmente me sumergí en esto de los coches fue el Chevrolet Astra. Sin saber sobre especificaciones ni nada más allá de su nombre, el auto me gustaba. Fue a partir de ese gusto que comencé a investigar sobre autos, a documentarme y, desde lo personal, encariñarme con los productos de Opel en México. En casa llegamos a tener un Chevy y un Corsa.

Chevrolet Astra Gsi

Mauricio Juarez.- El que inicio todo para mi fue el McLaren F1, lo descubrí en el Need For Speed II para PC, era el coche más rápido del juego, además cada coche tenía un video corto que lo acompañaba en el “escaparate” del juego. Ese video era pura gozadera, aparecía un F1 negro con las puertas abiertas, corriendo por algunas calles y demás. Me gustó tanto que compraba revistas de coches cada que podía para ver si algún día salía un artículo o póster del carro. Y con cada revista iba leyendo y familiarizándome con los coches, conociendo nuevos, sus innovaciones y demás.

Mclaren F1

Estevan Vázquez.- La historia que siempre me contaba mi madre -misma que tenía un Ford Fairmont '79 con motor 302 de Mustang- era que la única sonaja que le acepté de bebé fue una llanta de juguete. Como no lo recuerdo, tendré que confiar que desde entonces me gustaban los coches. Pero fueron mi abuelo -el que mandó poner el motor 302 en el coche de mi mamá- y mi vecino el mecánico -el que colocó el motor- con los que vi por primera vez la película "Bullit", y lo único que quería desde entonces era participar en una persecución así, sin importar si manejara el Mustang o alguno de los Charger. Como nunca fui policía ni delincuente, no tuve la oportunidad de vivirlo, pero sí fui aprendiendo y eventualmente manejando mis coches favoritos, uno de ellos, el Caribe GT 1986 en el que mi abuelo me enseñó a manejar en cuanto alcancé los pedales.

Mustang Bullit

No importa cómo haya sido que se dieron cuenta de su amor por los autos, lo importante es que ese amor no claudica y que cada día crece más. La industria hoy en día ofrece más opciones que nunca, y aunque los autos de ensueño parecen estar cada vez más fuera del alcance de nosotros los mortales, son esos autos mucho más sencillos en los que aprendimos a manejar los que realmente tocan las fibras más sensibles que tenemos. Claro que me encantaría tener un Porsche 911 Singer, pero el auto que entro a buscar a las páginas de semi nuevos al menos un par de veces al año es ese Mercedes 220S, que algún día compraré aunque sea sólo para recordar aquella época en la que el asiento trasero era una cápsula desde donde veía el universo pasar frente a mi,

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